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SOMOS AGENTES DE CAMBIO

FORTALECEMOS COMUNIDADES

PARA SER RESILIENTES Y FLORECER

La pobreza, la injusticia y la marginación afectan a las personas en comunidades de todo el mundo. En la República Dominicana, factores como la vulnerabilidad ante desastres naturales, la pobreza persistente, la desigualdad y los retos sociales mantienen ciclos de pobreza en diversas comunidades.

Las causas subyacentes son complejas y están interconectadas. Por eso, Food for the Hungry colabora con líderes comunitarios locales para abarcar todos los ámbitos económicos, sociales, espirituales y culturales. A través de la colaboración, creamos soluciones duraderas para fortalecer a las comunidades dominicanas.

Hoy, alrededor de 344 mil personas viven en pobreza extrema en República Dominicana, sobreviviendo con menos de RD$115 al día.

Food for the Hungry trabaja para que las personas y comunidades afectadas por la pobreza extrema, la injusticia y la marginación puedan ser resilientes y florecer. Por más de 46 años, nuestros colaboradores han servido con fe y dedicación a los más vulnerables. En República Dominicana, seguimos comprometidos con transformar vidas y construir un futuro donde cada niño, joven y familia tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente.

ABORDAMOS LAS CAUSAS RAÍZ DE LA POBREZA EXTREMA

A través de la colaboración con Food for the Hungry, no solo se alivian los síntomas de la pobreza: se trabajan las causas profundas.

Con el apoyo aliados, el personal local de Food for the Hungry se une a las comunidades. Los líderes comunitarios, docentes y familias comparten sus desafíos únicos. Juntos, encontramos soluciones innovadoras para fortalecer a su comunidad.


TRABAJAMOS PARA RESTABLECER LAS RELACIONES ROTAS

Como cristianos, recurrimos a la Biblia para crecer en comprensión. El estudio de las Escrituras ha moldeado nuestras convicciones, incluida nuestra visión de la pobreza. Es a través de nuestra cosmovisión Bíblica que entendemos la pobreza como resultado de relaciones rotas con Dios, con uno mismo, con los demás y con la naturaleza.

La pobreza es mucho más profunda que la falta de bienes materiales. Es causada por la ruptura en cuatro relaciones clave: con Dios, consigo mismo, con los demás y con la naturaleza. Los seres humanos sufren pobreza en múltiples niveles, ya sea espiritual, material, físico o emocional. Para superar la pobreza, necesitamos la intervención de Dios y la reconciliación de estas cuatro relaciones clave.

¡CONSTRUIMOS RESILIENCIA PARA TERMINAR CON LA POBREZA, JUNTOS!

Las comunidades se fortalecen a través de una transformación sistémica que desbloquea su potencial dado por Dios, permitiéndoles desarrollar la agencia y los recursos necesarios para ser resilientes y prosperar. En el centro de este proceso están las personas a las que servimos y nuestra intención de responder al llamado de Dios:
“Para que los pobres tengan esperanza, y que la injusticia calle su boca.” — Job 5:16

DESCUBRIMIENTO

DESCUBRIMIENTO

Food for the Hungry trabaja junto a las comunidades, buscando escuchar, aprender y comprender sus necesidades y desafíos específicos.

CRECIMIENTO

CRECIMIENTO

Juntos elaboramos planes de acción que fomentan el crecimiento mediante la capacitación de maestros, padres y líderes locales.

APOYO

APOYO

Su apoyo nos ayuda a ofrecer soluciones que cambian vidas para fortalecer las comunidades y hacer frente a las causas de la pobreza.

FLORECIMIENTO

FLORECIMIENTO

Desarrollar la resiliencia de manera sostenible brinda a las comunidades la oportunidad de alcanzar el potencial que Dios les ha dado para florecer.


ÁREAS DE FLORECIMIENTO

En Food for the Hungry Dominicana creemos que el florecimiento humano ocurre cuando las personas y comunidades desarrollan todo su potencial, fortaleciendo las capacidades que Dios les ha dado para transformar su realidad.

Nuestro modelo se enfoca en acompañar a las comunidades en tres áreas clave de florecimiento:

Bienestar Físico y Mental

Bienestar Físico y Mental

Creación de Activos

Creación de Activos

Educación

Educación

Estas áreas no solo promueven el desarrollo individual, sino que impulsan un cambio social y de comportamiento sostenible, creando entornos más justos, resilientes y esperanzadores.

A través de procesos participativos, las familias descubren que el cambio comienza en su interior, y que juntos pueden construir un futuro donde cada niño y cada joven tenga la oportunidad de construir resiliencia y florecer. 

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